El Castro Theatre de San Francisco ha reabierto con dos sistemas de sonido independientes: uno para la proyección cinematográfica y otro para el refuerzo sonoro del directo. La instalación de Meyer Sound en el Castro Theatre resuelve así un conflicto habitual en los recintos multipropósito, donde una única cadena de audio termina comprometiendo una de las dos aplicaciones. Ambas proceden del mismo fabricante: la familia ASTRYA para el cine y los arreglos LEOPARD para el directo.
La sala volvió a abrir el 6 de febrero tras dos años de obras y una inversión comunicada de 41 millones de dólares. Another Planet Entertainment, responsable de la gestión y la programación, ha impulsado una reforma que amplía la actividad de este edificio protegido de 1922, referente cultural del distrito de Castro, hacia los conciertos y otros formatos en directo.
Dos sistemas independientes para cine y actuaciones en directo
Las dos aplicaciones responden a exigencias distintas. El cine necesita canales de pantalla justo detrás de la superficie de proyección y un reparto de envolventes por las paredes y el fondo de la sala. Un concierto se apoya, en cambio, en arreglos suspendidos que cubran toda la platea con presión sonora y directividad controlada.
Los dos sistemas Meyer Sound del Castro Theatre conviven sin interferirse. El cinematográfico trabaja en una configuración envolvente 7.1 —un formato basado en canales, no en objetos—, mientras que el de directo se organiza en dos arreglos principales de doce cajas por lado. Mantener las cadenas separadas evita adaptar un sistema de concierto a la banda sonora de una película, o forzar altavoces de pantalla a cubrir un aforo de pie.
ASTRYA y ULTRA-X20 para la reproducción cinematográfica
El sistema de cine del Castro Theatre parte de tres altavoces de pantalla ASTRYA-140, que asumen los canales izquierdo, central y derecho. Treinta cajas ULTRA-X20 actúan como canales envolventes repartidos por la sala, dos elementos de control de bajas frecuencias 2100-LFC se ocupan del canal de efectos y una plataforma Galileo GALAXY 408 procesa el conjunto.
Ese reparto explica la lógica del 7.1: los frontales sostienen los diálogos y la mezcla, los envolventes construyen el campo sonoro alrededor del espectador y los LFC aportan la extensión en graves. Un planteamiento próximo al de otras salas que han renovado su cadena de sonido con la misma familia de altavoces de pantalla, aunque aquí debía convivir con un uso escénico intensivo.

LEOPARD y 900-LFC para los espectáculos en directo
La configuración de concierto se apoya en dos arreglos principales de doce altavoces LEOPARD cada uno, suspendidos a ambos lados del escenario. Se completan con diez elementos 900-LFC por lado para el control de bajas frecuencias, cinco ULTRA-X40 como sistemas de relleno y seis ULTRA-X20 como frontfill; estos últimos cubren las primeras filas, fuera del alcance útil de los arreglos, una función distinta de la que tienen los envolventes del cine.
La cobertura del balcón se resuelve con tres ULTRA-X40 adicionales, empleados como retardos para alinear esa zona con el escenario. El sistema de directo del Castro Theatre se procesa con dos plataformas Galileo GALAXY 816, capacidad superior a la del cine y coherente con el número de zonas que hay que ecualizar, retardar y limitar por separado. Es la lógica de otras renovaciones de refuerzo sonoro en centros de artes escénicas.

Una transición de audio de aproximadamente 30 minutos
El espacio escénico es limitado, así que los altavoces de pantalla deben retirarse siempre que la sala se destina a un uso no cinematográfico. La solución la desarrolló UltraSound, encargada del suministro, la instalación y la puesta en marcha de ambos sistemas.
«Los altavoces de cine deben retirarse y almacenarse para cualquier uso distinto al cinematográfico. UltraSound diseñó estructuras a medida para alojar los ASTRYA, con puntos de suspensión y carros con ruedas que facilitan el almacenamiento. Gracias a ello podemos pasar de la configuración de cine a la de directo en apenas 30 minutos», explica Josh Osmond, director de operaciones de UltraSound.
Esos 30 minutos corresponden solo al cambio de los sistemas Meyer Sound del Castro Theatre. La reconfiguración física de la sala —plataformas, butacas y niveles de audiencia— requiere unas cuatro horas.
Butacas móviles, pantalla retráctil y conservación patrimonial
En configuración de cine, una plataforma móvil genera una disposición escalonada con butacas tapizadas. Para los conciertos, las plataformas se repliegan y las butacas se retiran, lo que deja una platea abierta con distintos niveles de audiencia; el cambio se apoya en nuevas zonas de almacenamiento y en un montacargas para trasladar los asientos.
La nueva superficie de proyección es retráctil, lo que devuelve a la vista el proscenio original, y está previsto incorporar una pantalla LED —un elemento distinto, destinado al directo— donde estuvo la pantalla cinematográfica de los años veinte.
«La antigua pantalla fija había ocultado el proscenio original durante décadas. Ahora, la nueva pantalla retráctil permite recuperar la visión completa del escenario original dorado», señala Ian Hunter, socio principal de The Shalleck Collaborative.
En ese equilibrio intervinieron The Shalleck Collaborative como asesora teatral y audiovisual, CAW Architects en la modernización, Page & Turnbull Architects en la conservación patrimonial y la consultora Salter en el diseño acústico interior. Una exigencia comparable a la del audio para producciones teatrales de larga temporada en edificios históricos.

El órgano histórico se integra en la nueva infraestructura
El órgano del teatro, una de las tradiciones más reconocidas de la sala, forma parte del proyecto. Según los datos facilitados, los altavoces envolventes ya instalados se emplean como parte de su nuevo sistema, de modo que el sistema de audio del Castro Theatre no duplica cajas para una función de uso puntual.
Un elevador y un escenario móvil permiten que el instrumento aparezca sobre las tablas sin interferir en los cambios de configuración, en torno a un minuto: ni los 30 minutos del cambio de sistema ni las cuatro horas de la transformación integral.
Fibra, cobre y conexiones distribuidas por el edificio
Coda Technologies actuó como contratista audiovisual y desplegó la infraestructura permanente sobre la que circula el sonido del Castro Theatre: fibra óptica, cobre, vídeo y conexiones Clear-Com repartidas por todo el recinto. Esa red de intercomunicación es independiente de la distribución principal de audio, aunque comparte tendidos y paneles de conexión.
Según explica Mark Latimer, presidente de Coda Technologies, la instalación permite enviar señales prácticamente a cualquier punto del edificio según lo que pida cada producción. Tender ese cableado en una construcción protegida obligó a recorridos condicionados por los elementos intocables. El proyecto sumó además accesibilidad para las proyecciones, con subtitulado Dolby y audiodescripción para personas con discapacidad visual.
Meyer Sound en el Castro Theatre, a prueba con cine y conciertos
La reapertura del 6 de febrero fue la primera comprobación práctica de la infraestructura. El 10 de febrero arrancó la residencia de Sam Smith «To Be Free: San Francisco» —veinte conciertos, según la documentación del proyecto—, que sometió el sistema de directo a un uso continuado con la monitorización inalámbrica que el artista ya había estrenado en Brooklyn.
El recinto acogió después el 69.º Festival Internacional de Cine de San Francisco, del 24 de abril al 4 de mayo, con la gala inaugural en la sala y una clausura dedicada a Star Wars: Episodio V – El Imperio Contraataca, junto a Lucasfilm y Another Planet Entertainment. Dos usos separados por semanas que obligaron a alternar ambas configuraciones.

Meyer Sound y RMS Proaudio en el mercado profesional español
El caso de Meyer Sound en el Castro Theatre resulta ilustrativo porque reúne en un edificio familias asociadas a mercados distintos: altavoces de pantalla, arreglos lineales, cajas de punto de fuente para envolventes y rellenos, elementos de control de bajas frecuencias y plataformas de procesamiento. Conviven porque proceden de un mismo ecosistema, algo característico de los sistemas de sonido para instalación fija y directo de Meyer Sound.
Para un integrador, un proyecto así depende tanto del producto como del acompañamiento técnico: repartir zonas, dimensionar el procesamiento, prever el desmontaje de las cajas de pantalla y mantener el conjunto en el tiempo. En España, esa función corresponde a la distribución de Meyer Sound a cargo de RMS Proaudio, que representa a la marca en el canal profesional.
La lectura para auditorios, teatros, cines y espacios multipropósito es que no siempre conviene resolver todos los usos con una única configuración. Cuando las aplicaciones son distintas, decidir desde el principio cómo se alternan —qué se retira, dónde se guarda y cuánto tarda el cambio— pesa más en la operativa diaria que cualquier especificación aislada.









