AUDIOVISUALES

Equipos Audiovisuales

Los equipos audiovisuales son el material con el que se construye cualquier sistema profesional de imagen y sonido: lo que captura, lo que procesa, lo que transporta la señal y lo que la reproduce. Esta sección de Instalia reúne la actualidad de ese equipamiento: cámaras, proyectores, pantallas de proyección y displays, mezcladores y procesadores, matrices y extensores, conversores y sistemas de distribución. Se diferencia de Producción Audiovisual, que sigue proyectos y procesos, y de Instalaciones Audiovisuales, centrada en el despliegue y la integración en un espacio: aquí el territorio es el producto y sus prestaciones.

  • Vídeo y visualización
  • Procesamiento y señal
  • Producción e instalación AV

Últimas noticias sobre equipos audiovisuales

Cámaras, proyectores, displays, procesadores y sistemas de distribución de señal para producción e instalación profesional.

Explora el resto de la rama audiovisual

Las secciones con las que se cruza cada equipo: el proceso que lo pone a trabajar, el espacio donde se despliega y el mercado de alquiler.

El proceso y los proyectos: cómo se planifica, se rueda y se emite una producción.

La tecnología desplegada en un espacio: integración, salas y sistemas fijos.

El mercado de alquiler: flotas, disponibilidad y servicio técnico para producción.

Tecnología y equipos para sistemas audiovisuales profesionales

Un sistema audiovisual se ordena como una cadena. En la captura están las cámaras, los micrófonos y las fuentes de contenido; en el procesamiento, los mezcladores de vídeo, los escaladores, los procesadores de pantalla y las matrices que deciden qué señal va a cada destino. La distribución resuelve el transporte —SDI, HDMI, fibra o AV sobre IP con NDI, Dante y SMPTE ST 2110— y fija las latencias y los formatos con los que trabajará todo lo demás.

En proyección, el equipo no termina en el proyector: la superficie de proyección decide tanto como el óptico. Una pantalla de proyección es una superficie —blanca, gris o de alta ganancia— calculada para devolver la luz con un contraste y un ángulo de visión determinados, y se elige por formato antes que por marca: marco fijo tensado en salas e instalaciones permanentes, enrollables y motorizadas cuando el espacio tiene otros usos, portátiles y de trípode para eventos y presentaciones itinerantes, y retroproyección cuando no se puede cruzar el haz por delante del público. Ganancia, relación de contraste y ángulo útil son los parámetros que emparejan pantalla y proyector; equivocarlos desperdicia los lúmenes que ya se han pagado.

El último eslabón es la reproducción: proyectores, displays profesionales, videowalls y sistemas de sonido que devuelven al público lo que entró por el otro extremo. A esa cadena se le suman las capas que la hacen operable —control y automatización, monitorado, redundancia y almacenamiento— y las que la sostienen físicamente, del rigging al cableado. Acertar depende menos del catálogo que del encaje entre piezas —resolución, frecuencia de refresco, espacio de color, sincronía y protocolo de control—, porque es ahí donde un equipo excelente puede quedar inservible junto al equipo equivocado. Ese encaje se decide en producción audiovisual y se materializa en las instalaciones audiovisuales.

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