Thomas Rex Beverly graba los cantos de las ballenas jorobadas con equipos Sennheiser en Hawái y la Polinesia Francesa, utilizando auriculares HD 300 PROtect, micrófonos MKH 8020 y MKH 8018 junto a un sistema de hidrófonos 3D diseñado a medida. El proyecto explora nuevas posibilidades de grabación submarina, audio inmersivo y paisajes sonoros de naturaleza para aplicaciones profesionales en cine, televisión, videojuegos, museos y diseño de sonido.
El grabador de sonidos de la naturaleza ha dedicado años a capturar los sonidos del mundo natural, desde las cordilleras patagónicas hasta los glaciares de Groenlandia y las antiguas copas de las secuoyas de California. Ahora ha ido más allá que nunca, sumergiéndose bajo la superficie del océano Pacífico para registrar los extraordinarios cantos de las ballenas jorobadas mediante técnicas de grabación espacializada de alta definición.
Thomas Rex Beverly y Sennheiser en la grabación de ballenas jorobadas
Beverly ha seguido tres temas principales en sus expediciones de grabación de campo: glaciares, clima y árboles milenarios, y ahora ha añadido un cuarto: las ballenas.
Su trayectoria en este tipo de trabajos ya ha sido recogida anteriormente en Instalia.EU. Durante una de sus expediciones dedicadas a los glaciares, Thomas Rex Beverly utilizó micrófonos Sennheiser MKH 8020, MKH 8040 y MKH 30 junto a los auriculares HD 280 PRO para capturar el espectacular audio producido por los desprendimientos de hielo.
En esta nueva expedición descubrió que, aunque las grabaciones existentes de ballenas eran interesantes, podía ir más allá para capturar realmente sus cantos y la naturaleza espacial de su hábitat mediante técnicas de grabación más precisas.
Su aventura comenzó en Hawái, donde grabó el singular mundo submarino de la fauna que rodea la Isla Grande, y terminó en la Polinesia Francesa, donde, con la ayuda de Sennheiser, escuchó los cautivadores cantos de las ballenas jorobadas.
Por lo general, las grabaciones existentes de cantos de ballenas se han realizado con fines de investigación y los científicos las optimizan para grabaciones ultralargas de hasta seis meses. Esto garantiza la precisión de los resultados, pero no necesariamente la resolución requerida para sonido espacializado o escucha en alta definición.
Como grabador de campo, Beverly busca un nivel de detalle diferente. Sus librerías de sonido son utilizadas por diseñadores de sonido para cine, televisión, videojuegos y museos, y entre sus clientes figuran diseñadores y editores de sonido ganadores de premios Óscar, Emmy y Globo de Oro.
La utilización de los micrófonos de la marca forma parte de una colaboración técnica consolidada. En Instalia.EU ya analizamos cómo Thomas Rex Beverly confía en los micrófonos Sennheiser MKH para capturar la naturaleza, con equipos preparados para trabajar en algunos de los ambientes exteriores más exigentes.
“Comencé a grabar ballenas en Hawái en febrero de 2025. Este fue mi primer proyecto de este tipo y aprendí muchísimo”, recuerda Beverly. “Conseguí grabaciones excelentes, pero para mi viaje a la Polinesia Francesa en octubre de 2025 pude mejorar mucho la experiencia, perfeccionando mis técnicas y mis sistemas de hidrófonos inmersivos”.
El proyecto se adentra así en el campo del audio inmersivo, trasladando técnicas de grabación espacializada y tridimensional a un entorno especialmente complejo como el océano abierto.
Equipos Sennheiser para grabación de naturaleza y audio submarino
Capturar estos entornos marinos únicos requiere equipos robustos y fiables. Para su última aventura, Beverly confió en la precisión y seguridad de sus auriculares Sennheiser HD 300 PROtect, junto con un complejo sistema de hidrófonos para grabación 3D totalmente personalizado.
Los HD 300 PROtect incorporan la tecnología ActiveGard de Sennheiser, que protege la audición del usuario de repentinos estallidos de sonido sin interrumpir la señal de audio. Se trata de una característica de seguridad diferente a los circuitos tradicionales de protección contra choques acústicos.
Los auriculares resultaron fundamentales durante las largas sesiones nocturnas en algunos de los paisajes sonoros más intensos y dinámicos del océano.
Esta combinación de monitorización, micrófonos, protección auditiva e hidrófonos configura un flujo de trabajo altamente especializado dentro de los sistemas de audio profesional destinados a grabación de campo, producción sonora y captura de audio en condiciones extremas.
Para las grabaciones de ballenas, Beverly utilizó los HD 300 PROtect como sistema principal de monitorización. Los auriculares permiten proteger al usuario frente a aumentos repentinos de nivel sin interrumpir la escucha.
Beverly relata:
“Estoy sentado en la oscuridad, meciéndome suavemente en un catamarán frente a la costa de una isla que parece Parque Jurásico. Estoy en la Polinesia Francesa y las ballenas jorobadas se han quedado en silencio. Se esconden para proteger a sus crías de una manada de orcas que ha estado cazando.
Ha habido un silencio inquietante durante casi una hora. Empiezo a oír un sonido como de ametralladoras disparando constantemente a lo lejos. Luego oigo un silbido. Me doy cuenta de que algo mágico está a punto de suceder, así que empiezo a escudriñar el horizonte.
Vi saltar al primer delfín giratorio. Giran de verdad mientras todo su cuerpo sale disparado del agua. La manada tenía curiosidad por saber por qué estábamos flotando en mar abierto con hidrófonos y decidió observarnos.
El cubo gigante de ocho hidrófonos los capta nadando en tres dimensiones. Algunos de sus sonidos son audibles, pero sé que en ese momento se está produciendo un auténtico espectáculo de ultrasonidos. Sentía cómo mis auriculares se esforzaban por reproducirlos y de repente me dio una extraña fatiga auditiva, pero los HD 300 PROtect protegieron mi audición y me permitieron disfrutar del momento”.
Beverly descubrió que la población ártica de ballenas jorobadas pasa los veranos en Alaska, pero cuando llega el invierno migra a Hawái. Su fuente de alimento se encuentra en Alaska, por lo que realizan el viaje en ayunas. Se congregan para aparearse, criar a sus crías y, algo especialmente importante para Beverly, cantar.
“Los paisajes sonoros de las ballenas jorobadas en la Polinesia Francesa son radicalmente diferentes a los que grabé anteriormente. En Hawái se trata de un coro de entre veinte y cincuenta ballenas cantando al mismo tiempo. En cambio, en la Polinesia Francesa suele ser una ballena jorobada solitaria cuyo canto resuena hasta el infinito”.
Beverly considera incluso posible que los machos de ballena jorobada seleccionen lugares capaces de favorecer acústicamente sus vocalizaciones, utilizando espacios similares a cañones submarinos para ampliar y modificar sus ecos.
Sistema de hidrófonos 3D para grabar ballenas jorobadas
El sistema de arrecifes que rodea la Isla Grande de Hawái está condicionado por la forma del volcán insular, lo que provoca que el arrecife forme una estrecha franja. Esto significa que la fauna del arrecife, como los camarones chasqueadores, no genera una presencia sonora tan dominante.
Fue precisamente esta característica la que atrajo a Beverly a la zona. Quería poner a prueba una idea con la que llevaba tiempo experimentando: un sistema hidrofónico tridimensional.
“La idea era construir un cuadrado en el agua, de tres por tres metros”, explica. “Con cuatro hidrófonos en la capa superior y otros cuatro suspendidos debajo, formando un cubo”.
El objetivo era sumergir todo el sistema aproximadamente 30 metros por debajo del barco.
La primera versión resultó difícil de manejar. La estructura de PVC complicaba el despliegue porque los cables podían enredarse y, además, los tubos producían ruidos mecánicos bajo el agua.
“En alta mar, con las olas azotándote, era agotador intentar montarlo todo. Además, una vez en el agua, el tubo de PVC cruje. Aprendimos muchísimo de esos primeros intentos y, finalmente, conseguimos que funcionara”.
Para la Polinesia Francesa, Beverly desarrolló posteriormente un sistema que aprovechaba la propia forma y dimensiones del barco, eliminando la necesidad de una estructura adicional.
El nuevo método ofreció mejores resultados y, variando la altura de los micrófonos de superficie, permitió crear una mezcla muy dinámica capaz de captar tanto los sonidos próximos a la superficie como los cantos procedentes de las profundidades oceánicas.
“No todos los entornos se benefician de una grabación 3D, pero las ballenas sí”, explica. “Están dispersas y a menudo se deslizan hacia arriba y hacia abajo, a profundidades de entre 100 y 500 metros, por lo que capturar esa dinámica era importante”.
Los hidrófonos fueron fabricados a medida.
“Conseguimos grabaciones increíbles y muy nítidas en Hawái. Es algo que muy poca gente ha hecho, así que resolverlo iba a ser complicado, pero aprendimos mucho”.
El diseñador de los hidrófonos utilizados por Beverly es Jules Ryckebusch, veterano retirado de la Marina de Estados Unidos con 20 años de experiencia como submarinista.
Durante su servicio adquirió experiencia utilizando hidrófonos y, tras retirarse, comenzó a diseñar sus propios sistemas. Actualmente comparte algunos de esos diseños y conocimientos de audio en plataformas como Instructables.com.
Beverly utilizó por primera vez el hidrófono Gladys en 2019 y desde entonces se ha convertido en una herramienta habitual dentro de su equipo.
“La velocidad del sonido es diferente bajo el agua; es aproximadamente 4,5 veces mayor que en el aire, dependiendo de la profundidad y la temperatura”, explica Beverly.
Esto modifica las distancias necesarias para crear una imagen estéreo efectiva.
“En tierra recomendaría un mínimo de unos 40 cm para un conjunto omnidireccional, pero la distancia mínima para lograr una imagen estéreo bajo el agua será de unos dos metros”.
Un cubo de siete metros bajo las aguas de Mo’orea
Para su trabajo en la Polinesia Francesa, Beverly amplió su sistema de grabación hasta crear un volumen de aproximadamente siete metros.
En la zona conviven diferentes especies de cetáceos y sus vocalizaciones abarcan un amplio rango de frecuencias.
Las protagonistas principales eran las ballenas jorobadas, con sus característicos cantos, aunque también aparecían ballenas de aleta, cuyas llamadas son considerablemente más graves.
En las frecuencias más altas podían escucharse clics de delfines y orcas.
La presencia de grupos de orcas tuvo además un efecto inesperado sobre las grabaciones.
“Las orcas cazan ballenas jorobadas”, explica Beverly. “Una manada transitoria pasaba por la zona donde estábamos grabando, persiguiendo a las crías. Cuando estaban cerca, las ballenas jorobadas dejaban de cantar y se escondían”.
Las ballenas de aleta, sin embargo, continuaban vocalizando.
Beverly solía grabar durante la noche, momento en el que disminuía la contaminación acústica producida por otras embarcaciones.
Su base se encontraba en la isla de Mo’orea, situada aproximadamente a 10 millas al oeste de Tahití.
Gracias a la experiencia adquirida en Hawái, Beverly diseñó una posición de grabación central desde la que podía gestionar todo el sistema.
Un cable estéreo conectaba esta posición con cada esquina del barco. Dos hidrófonos estaban conectados a cada cable: uno situado a 25 metros y otro aproximadamente siete metros por debajo.
El resultado era un cubo tridimensional sumergido a unos 25 metros de profundidad, reduciendo el ruido superficial y facilitando un despliegue mucho más rápido que el sistema utilizado inicialmente en Hawái.
Sennheiser HD 300 PROtect para monitorizar el audio submarino
“Todo fue mucho más fácil conmigo sentado en el centro del barco”, continúa Beverly. “Tenía la limitación de presión sonora de los HD 300 PROtect activada, así que me sentía mucho más tranquilo escuchando durante largos periodos de tiempo con el volumen alto”.
El sistema funciona como limitador y no como filtro, permitiendo mantener la señal mientras proporciona protección frente a picos repentinos.
“Hubo un momento en que estaba escuchando los sonidos del arrecife de coral, medio dormido, cuando una ballena jorobada macho empezó a cantar fuerte a la izquierda del velero. Surgió repentinamente de un paisaje sonoro tranquilo y sutil”.
El elevado nivel de monitorización utilizado en ese momento podría haber supuesto un riesgo para su audición sin la actuación del limitador.
Otro de los sonidos más impactantes provenía de los camarones chasqueadores, pequeñas criaturas capaces de generar intensos impulsos sonoros mediante chorros de agua utilizados para comunicarse y aturdir a sus presas.
A pesar de su reducido tamaño, estos sonidos pueden alcanzar niveles muy elevados y llegan a dominar el paisaje acústico del arrecife.
Durante la noche, Beverly también escuchó tiburones y rayas acechando a sus presas. Al desplazarse hacia zonas más profundas, estos sonidos fueron desapareciendo hasta dejar en primer plano las vocalizaciones resonantes de las ballenas jorobadas.
Las ballenas jorobadas, a las que Beverly denomina cariñosamente “las ballenas subwoofer”, pueden producir sonidos con frecuencias próximas a los 20 Hz.
En ese rango, algunas de las vocalizaciones se perciben físicamente además de escucharse.
“No tenía ni idea de lo lejos que estaban las ballenas, porque los sonidos viajan muy lejos”, explica.
“Podrían ser ballenas de aleta, ballenas jorobadas o incluso ballenas azules, cuyos sonidos son más bien un pulso de baja frecuencia”.
Las diferentes especies crean capas de sonido entre aproximadamente 20 y 80 Hz, sobre las que aparecen los ruidos del arrecife, los camarones y los reflejos producidos por los cañones submarinos.
Los Sennheiser MKH 8020 unen el mundo submarino y la superficie
Beverly también experimentó superponiendo los sonidos captados debajo y encima de la superficie.
La calma del aire nocturno contrastaba radicalmente con la intensa actividad acústica existente apenas unos metros por debajo de las olas.
Para registrar el entorno situado sobre el agua utilizó cuatro micrófonos omnidireccionales Sennheiser MKH 8020.
Los MKH 8020 forman parte de la Serie MKH 8000, ampliamente utilizada en producción y grabación profesional. Instalia.EU también ha analizado los micrófonos de condensador RF de la serie MKH de Sennheiser, desarrollados para aplicaciones en las que se requieren bajo ruido, precisión y fiabilidad.
Para Beverly, los MKH 8020 son los mismos condensadores RF omnidireccionales que lo han acompañado durante numerosas expediciones, desde el hielo de la Patagonia hasta las copas de las secuoyas de California.
Su bajo nivel de ruido propio, respuesta de frecuencia plana y capacidad para soportar condiciones ambientales exigentes permiten emplearlos tanto en el aire salino del Pacífico como en entornos sometidos a fuertes vientos y temperaturas extremas.
La misma familia de micrófonos se utiliza además en aplicaciones muy diferentes donde la fidelidad de captura resulta prioritaria. Otro ejemplo recogido por Instalia.EU es el trabajo de MBM con los micrófonos de condensador MKH 8000 de Sennheiser para grabar música clásica del más alto nivel.
La combinación del mundo aéreo con los sonidos procedentes del reino submarino proporcionó a Beverly una nueva perspectiva del paisaje sonoro.
“Bajo el agua están los camarones chasqueadores, que producen un sonido casi eléctrico”, explica.
“Cuando empieza a llover en la superficie, se produce un sonido de lluvia submarina mezclado con el crepitar eléctrico, que suena como una lluvia de ciencia ficción”.
“Si lo mezclo con los sonidos capturados por los 8020 y alterno entre ambos, se produce un cambio que me resulta muy interesante. Pasar del mundo sonoro de la superficie al mundo silencioso de las profundidades”.
Por otro lado, el Sennheiser MKH 8018 se utilizó como micrófono de proximidad para añadir elementos como el viento golpeando las velas o fuentes sonoras en movimiento.
Otro planeta bajo el océano
Para Beverly, este viaje fue mucho más que una sesión de grabación. Se convirtió en un experimento destinado a comprender un paisaje sonoro que pocas personas tienen la oportunidad de escuchar con este nivel de detalle.
Las sesiones se realizaron principalmente desde un gran velero y, mientras los hidrófonos estaban desplegados, Beverly permanecía a bordo.
La Polinesia Francesa es, sin embargo, uno de los lugares donde es posible realizar actividades autorizadas de observación y natación con ballenas jorobadas.
Después de completar las grabaciones, Beverly pudo participar en una sesión guiada durante la que llegó a encontrarse cara a cara con estos animales y establecer contacto visual con una cría de ballena jorobada.
“Creo que una de las principales razones por las que me gustan tanto las ballenas es que no tengo ninguna referencia para ellas”, concluye.
“Si voy de Texas a Tanzania, oigo el canto de los pájaros; puede que suene muy diferente, pero siguen sonando como pájaros. Uno tiene una referencia porque hay pájaros donde vive”.
“Los sonidos submarinos me resultan muy extraños. Es como si estuviera en otro planeta. Las ballenas hacen todo tipo de sonidos increíbles y me entusiasma compartir más de ellos”.
Mientras reflexiona sobre este último proyecto, Beverly ya piensa en sus próximas expediciones.
Sus micrófonos Sennheiser de la Serie MKH 8000, después de años expuestos a vientos glaciares, humedad, salpicaduras de agua de mar y grabaciones en exteriores, continúan formando parte esencial de su equipamiento.
Thomas Rex Beverly y Sennheiser en la grabación de ballenas jorobadas
La expedición de Thomas Rex Beverly para grabar los cantos de las ballenas jorobadas con equipos Sennheiser muestra cómo los HD 300 PROtect, los MKH 8020 y MKH 8018 pueden integrarse en flujos de grabación de campo avanzados junto a sistemas de hidrófonos 3D para capturar paisajes sonoros submarinos, audio inmersivo y grabaciones de naturaleza en algunos de los entornos más exigentes del planeta.







