Meyer Sound en la exposición Matriclysm de Jewel: sonido espacial alimentado por datos en Venecia

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Escultura Heart of the Ocean iluminada en una sala del Salone Verde de Venecia durante la exposición Matriclysm de Jewel
Heart of the Ocean, en una de las salas del Salone Verde durante la apertura de Matriclysm. Foto: Aphrah Brokaw / Meyer Sound.

La aportación de Meyer Sound en la exposición Matriclysm: An Archaeology of Connections Lost no se limita a sonorizar unas salas: sus sistemas reproducen dos composiciones cuyo contenido se modifica con datos científicos. La muestra, la mayor presentación del trabajo visual de la artista y cantautora Jewel, puede verse en el Salone Verde de Venecia hasta el 22 de noviembre de 2026, organizada con el Crystal Bridges Museum of American Art.

Dos piezas concentran el audio: Heart of the Ocean, que traduce información del océano Atlántico en un ciclo de doce minutos, y Seven Sisters, que hace lo propio con datos estelares. Ambas se apoyan en altavoces de pequeño formato y procesamiento en red.

Matriclysm integra arte visual, datos y sonido espacial

Comisariada por Joe Thompson, la muestra abrió el 7 de mayo y reúne pintura, escultura, tapices, instalaciones y trabajos sonoros creados para esta ocasión, según la información oficial de la exposición. El Salone Verde, en el sestiere veneciano de Santa Croce, ocupa dos edificios unidos por un patio interior.

Las fechas coinciden con la Bienal de Venecia, aunque Matriclysm no forma parte de su programación oficial. Meyer Sound cifra en más de 800.000 la afluencia prevista para esos meses: es una previsión del fabricante, no una asistencia registrada.

Dentro del recorrido, el audio no es un acompañamiento musical. Es el mecanismo que vuelve perceptible el comportamiento de un conjunto de datos, y por eso el reparto de altavoces forma parte del diseño de la obra tanto como la escultura.

Patio interior del Salone Verde de Venecia con una de las esculturas de la exposición Matriclysm de Jewel
El patio interior del Salone Verde articula el recorrido de Matriclysm, abierta hasta el 22 de noviembre de 2026. Foto: Aphrah Brokaw / Meyer Sound.

Heart of the Ocean convierte datos oceánicos en una composición variable

Heart of the Ocean es una de las tres esculturas que vertebran la exposición. Construida en resina y acero, supera los dos metros —Meyer Sound la sitúa en ocho pies— e integra 60.000 LED. Su volumen se ha comparado con un órgano humano, una crisálida o una lectura tridimensional de El nacimiento de Venus.

El material sonoro procede de una colaboración científica. Jewel trabajó con Chelle Gentemann, oceanógrafa vinculada a la NASA, y con Greg Niemeyer, profesor del Departamento de Art Practice de la Universidad de California en Berkeley. Juntos crearon una biblioteca de sonidos con datos abiertos del océano Atlántico: oleaje, precipitaciones, salinidad, corrientes, actividad sísmica y comportamiento de la fauna.

Esa biblioteca se ordena en un ciclo de doce minutos que recorre la columna de agua: arranca en la superficie, desciende a las zonas profundas, donde la actividad sísmica modelada condiciona la base sonora, y regresa al punto de partida. La respiración y el latido de un corazón funcionan como referencia rítmica mientras el resto de capas evoluciona.

Conviene precisar el mecanismo, porque suele contarse mal: los datos no fabrican los sonidos desde cero. Actúan sobre una biblioteca previa y reordenan la mezcla según la información recibida. De ahí que la pieza no suene igual en dos visitas separadas.

Jewel junto a Heart of the Ocean, escultura de resina y acero con 60.000 LED instalada en el Salone Verde
La escala de Heart of the Ocean, una pieza de resina y acero de más de dos metros que integra 60.000 LED. Foto: Aphrah Brokaw / Meyer Sound.

«El sonido es un elemento fundamental tanto en Heart of the Ocean como en Seven Sisters dentro de Matriclysm», señala Jewel.

Ocho MM-4XP y cuatro MM-10XP de Meyer Sound alrededor de la escultura

El sistema de Heart of the Ocean lo forman ocho altavoces Meyer Sound MM-4XP, cuatro subgraves MM-10XP y una plataforma Galileo GALAXY de procesamiento y gestión de la señal. Los ocho MM-4XP se reparten en dos alturas: cuatro cerca de la altura de escucha del visitante y otros cuatro en posiciones elevadas.

Warren Brown, mezclador de bandas sonoras y responsable de la mezcla final, describe ese reparto como una configuración «cuadrafónica doble». La expresión es suya: no es una denominación técnica de Meyer Sound ni un formato normalizado, y tampoco equivale a ocho canales de programa.

La capa elevada marca la diferencia respecto a un reparto contenido en un solo plano: el material puede situarse sobre la cabeza del visitante y no solo a su alrededor, algo coherente con una composición que baja y sube por la columna de agua. Los cuatro MM-10XP, que son subgraves y no altavoces de rango completo, sostienen el contenido grave del tramo profundo.

El Galileo GALAXY tampoco es una mesa de mezclas: es un procesador de altavoces en red que se ocupa de ecualización, retardos y encaminamiento matricial. En una instalación abierta durante meses, ese control centralizado permite tratar por separado cada capa.

«Como el océano está siempre en movimiento y en constante cambio, la mezcla también cambia continuamente; nunca permanece igual», explica Warren Brown.

Una escala de reproducción adaptada a la galería

La familia MM la forman altavoces autoamplificados de tamaño reducido —el MM-4XP monta un único transductor de cono de cuatro pulgadas— para sistemas distribuidos donde el recinto no puede ocupar espacio ni atraer la mirada. El sufijo XP identifica la tecnología IntelligentDC: la alimentación llega en corriente continua desde una fuente externa junto con la señal de audio, algo que en un edificio histórico como el Salone Verde reduce la intervención sobre paramentos y estructura.

De ahí que Brown insista en la definición espacial lograda con pocos puntos de reproducción. La lectura correcta no es que ocho altavoces basten para cualquier sala: depende del volumen del espacio, de la distancia de escucha y del reparto elegido. Con el público a pocos metros de la escultura, un sistema de este tamaño resuelve la localización que la pieza necesita, como en la muestra de John Akomfrah en el Museo Thyssen-Bornemisza o en instalaciones museísticas multicanal.

Seven Sisters lleva los datos de las Pléyades al espacio expositivo

Seven Sisters parte de siete esferas de vidrio soplado que Jewel realizó en el Toledo Museum of Art y que representan la constelación de las Pléyades. La fuente de información no es aquí oceánica sino astronómica: convierte datos de las estrellas en el contenido sonoro de la sala.

El planteamiento técnico también cambia. En lugar de rodear una escultura en dos alturas, el sistema se cuelga sobre las piezas y emplea altavoces MM-4XPD, la variante direccional del MM-4XP. Meyer Sound los presenta como fuentes cardioides en este proyecto; su documentación de producto describe un patrón hipercardioide obtenido por medios acústicos pasivos. El objetivo es concentrar la energía hacia la zona de escucha y excitar menos el resto de la sala. El fabricante no ha facilitado el número de unidades.

Esferas de vidrio soplado de Seven Sisters bajo los altavoces suspendidos del sistema sonoro de la instalación
En Seven Sisters, los altavoces se cuelgan sobre las siete esferas de vidrio soplado que representan las Pléyades. Foto: Aphrah Brokaw / Meyer Sound.

Ficha técnica del proyecto

  • Proyecto: Matriclysm: An Archaeology of Connections Lost
  • Artista: Jewel. Comisario: Joe Thompson
  • Ubicación y periodo: Salone Verde, Venecia. Del 7 de mayo al 22 de noviembre de 2026
  • Institución colaboradora: Crystal Bridges Museum of American Art
  • Heart of the Ocean: 8 Meyer Sound MM-4XP, 4 subgraves MM-10XP y procesamiento Galileo GALAXY
  • Seven Sisters: altavoces Meyer Sound MM-4XPD en configuración suspendida
  • Equipo sonoro: Lester Mendez (paleta inicial), Warren Brown (mezcla final y sistema), Chelle Gentemann (NASA) y Greg Niemeyer (UC Berkeley)

El sonido como parte estructural de la instalación artística

Lo que distingue a estas dos piezas no es el número de altavoces, sino la función que se les asigna. El audio no ilustra la escultura: es el canal por el que la obra manifiesta su estado en cada momento. Retirar el sistema no la dejaría sin música, la dejaría sin la parte que cambia.

Ese uso conecta tres prácticas que hasta hace poco se cruzaban menos: la sonificación de datos, el diseño de sistemas multicanal y la museografía. La primera fija qué debe poder variar, el segundo decide dónde se sitúa cada capa y la tercera limita el tamaño y la visibilidad del equipo. Proyectos como las instalaciones de arte sonoro de Bill Fontana o las salas inmersivas de uso permanente muestran variantes del mismo cruce.

La lectura para integradores y diseñadores es concreta: un sistema de pequeño formato, bien repartido en planta y en altura y gestionado desde una plataforma de procesamiento, aporta en una sala expositiva tres cosas que una configuración estéreo no da: localización, profundidad y variación en el tiempo. Cuando el contenido depende de datos que no dejan de moverse, ese reparto pasa a ser una decisión de diseño desde el arranque. En el mercado español, la distribución de Meyer Sound corre a cargo de RMS Proaudio.

Director de Instalia.EU y especialista en contenidos AV

Antonio Gómez García es director de Instalia.EU, medio especializado en producción audiovisual, eventos, iluminación profesional y sonido profesional. Desde Instalia trabaja en la publicación y coordinación de contenidos editoriales B2B para marcas, distribuidores, integradores y profesionales del sector AV, con un enfoque orientado a visibilidad en buscadores, autoridad temática y comunicación técnica clara. Nota: este perfil está gestionado por el equipo de redacción delegado de Instalia.EU.

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