Blackmagic Design ha anunciado que las dos primeras temporadas de «Vultures» se han producido como microdrama vertical con Blackmagic URSA Mini Pro 4.6K y Pocket Cinema Camera 6K Pro. La serie, un thriller de conspiración médica con episodios de entre 60 y 90 segundos, rodó su primera temporada en Rumanía y la segunda en Taiwán, y completó la posproducción en DaVinci Resolve Studio.
Lo relevante para un equipo técnico no es el formato, sino la decisión de aplicarle criterios de rodaje cinematográfico —iluminación planificada, elección de ópticas, composición y un flujo de posproducción completo— en piezas que apenas superan el minuto. Dirige Iyin Landre, de Two Twelve Productions, con Michael Li, de la productora taiwanesa No Limits BloodFlow, como director de fotografía de la segunda temporada. Para ambos es su primer trabajo de narrativa vertical.
Un microdrama vertical con Blackmagic y una trama de conspiración médica
«Vultures» sigue a una mujer que acepta entregar paquetes de origen desconocido para saldar la deuda médica de su hermana y acaba destapando una crisis sanitaria global provocada por una enfermedad oculta. La premisa se combina con secuencias de acción —persecuciones por calles y zonas abandonadas— poco frecuentes en el catálogo vertical, y la serie ha llegado a una audiencia internacional sin plataforma intermedia: Two Twelve Productions la autodistribuye en sus propios perfiles sociales.
Está planteada como un arco de varias temporadas, con un cambio de país en cada entrega. Landre, que además de dirigir firma el guion, produce, interpreta y monta, ve en esa continuidad lo que la distingue de un formato donde predominan las historias autoconclusivas.

Los tres primeros segundos deciden si el episodio llega a verse
La primera temporada se rodó en Rumanía el verano anterior con un planteamiento run and gun, y la propia directora reconoce que el cambio de formato tuvo una curva de aprendizaje pronunciada.
«La narración vertical parece un animal completamente distinto, porque competimos con accidentes de coche, vídeos de gatos y recetas de kimchi. Teniendo eso en cuenta, los tres primeros segundos tienen que captar de verdad a la audiencia», explicó Landre.
El ajuste llegó en la segunda temporada. Landre descartó los ganchos de culebrón —incompatibles con un thriller que busca verosimilitud— y trasladó el peso al arranque visual: «Abrir con algo visualmente impactante, como el caos de un mercado taiwanés, o meter al espectador directamente en un dilema o una pregunta».
La consecuencia es de planificación, no de montaje. Cuando el primer plano tiene que sostener la retención, deja de ser un establecimiento funcional para convertirse en el material más trabajado del episodio: posición de cámara, óptica y esquema de luz se deciden ahí. El encuadre vertical añade otra restricción, porque la información que en 16:9 se reparte a lo ancho hay que ordenarla en altura.

URSA Mini Pro 4.6K y Pocket Cinema Camera 6K Pro en un rodaje sin infraestructura
Las escenas de acción se resolvieron cámara en mano y desde ciclomotores, un escenario en el que el tiempo de montaje y desmontaje pesa tanto como la calidad de imagen. Li se apoyó en el formato compacto de la URSA Mini Pro y en su rango dinámico para trabajar sin control sobre la luz ambiente.
«Buena parte del rodaje se hizo cámara en mano y a menudo sobre ciclomotores. He llevado estas cámaras por cinco continentes e incluso con el calor y la humedad de Taiwán siempre fueron fiables», explicó Li.
El aparejo se redujo al mínimo: batería V-Mount, óptica y receptor de audio XLR. Esa configuración permite cambiar de localización sin desmontar nada, reposicionar la cámara sin un segundo operador y rodar en calle sin llamar la atención. «Las herramientas de rodaje deberían ser una extensión del cuerpo y generar la mínima fricción», resume el director de fotografía.

Blackmagic RAW y DaVinci Resolve Studio para contener el volumen de datos
Li grabó en Blackmagic RAW para mantener el almacenamiento bajo control: menos de 500 GB en tres días de rodaje. Con ese volumen no hacen falta un DIT dedicado ni cabinas en localización, las copias de seguridad se cierran el mismo día y el material entra en montaje sin transcodificar, conservando un archivo RAW con margen para etalonar.
La posproducción se completó en DaVinci Resolve Studio, el mismo entorno que Instalia ha documentado en flujos de etalonaje de largometraje, aquí aplicado a un catálogo de episodios muy cortos donde la coherencia de color entre piezas sostiene la sensación de serie. Resolver montaje, etalonaje y entrega en una sola aplicación evita conformados intermedios, algo determinante con un equipo reducido y muchas piezas.
El vídeo vertical no tiene por qué ser material desechable
La secuencia más exigente fue la última: el cliffhanger emocional de la temporada, rodado en una azotea de Taiwán con la luz cayendo y con Landre delante y detrás de la cámara a la vez. «Lo sacamos adelante con un máximo de tres tomas por ángulo, justo cuando el sol se ponía en el horizonte», recuerda la directora.
El formato corto vertical ha crecido con una gramática propia, eficaz y barata, pero sin un estándar de acabado. Otras producciones lo han abordado desde el extremo opuesto, con equipos reducidos a un teléfono y una aplicación, o desde la ficción de formato corto rodada con cámaras URSA. «Vultures» se sitúa en un punto intermedio.
«Entiendo que existe una fórmula vertical asentada, pero hay margen para un salto, y no solo en la estructura: también en la composición, el enfoque de iluminación y la elección de ópticas. Elijo creer que seguimos valorando la calidad, y que por verse en un móvil no tiene por qué ser material desechable», concluyó Li.
Para las productoras que ya trabajan el formato vertical por encargo, el dato relevante no es la marca de la cámara sino el orden de magnitud: dos personas al frente, un aparejo de tres elementos, menos de 500 GB por bloque de rodaje y una sola aplicación de posproducción. Una estructura de costes más próxima a la del contenido social que a la de la ficción convencional, con un acabado que ya no lo es.
