El RT60 es el tiempo que tarda el nivel sonoro de un recinto en caer 60 dB después de que la fuente deje de emitir. Es la forma estándar de expresar el tiempo de reverberación y de él depende, en buena parte, que una clase se entienda sin esfuerzo, que una videoconferencia llegue limpia o que una orquesta suene envolvente. Por eso es uno de los primeros datos que revisan acústicos, integradores y técnicos antes de diseñar o ajustar un sistema de sonido.
Qué es el tiempo de reverberación y qué significa RT60
En una sala, el oyente recibe primero el sonido directo y, milisegundos después, las reflexiones en paredes, techo, suelo y objetos. Al multiplicarse, esas reflexiones forman una cola que decae poco a poco: la reverberación. Cada superficie absorbe parte de la energía y refleja el resto, así que con superficies duras la cola se alarga y con materiales absorbentes se apaga antes.
Fijar una caída de 60 dB, una millonésima parte de la energía inicial, convierte la percepción de «cuándo se apaga el sonido» en un parámetro reproducible, como explica HyperPhysics (Georgia State University): permite comparar salas, fijar objetivos de diseño y verificar un tratamiento acústico. El Código Técnico de la Edificación recuerda que, «en general», es «función de la frecuencia».
El RT60 no detecta por sí solo un eco puntual ni un eco flotante entre paredes paralelas, pero es el punto de partida para medir el comportamiento acústico de una sala, junto al ruido de fondo y la respuesta en frecuencia.
Cómo se calcula el RT60
El cálculo de RT60 sobre plano parte de dos magnitudes: el volumen de la sala y la absorción acústica total de sus superficies, mobiliario y ocupantes.
Fórmula de Sabine
La estableció Wallace Clement Sabine en la Universidad de Harvard a finales del siglo XIX, al corregir la acústica de una sala de conferencias:
RT60 = 0,161 × V / A
- V: volumen del recinto, en m³.
- A: área de absorción equivalente, en m²: la suma de cada superficie por su coeficiente de absorción (A = Σ Si × αi).
- 0,161: constante derivada de la velocidad del sonido. El Documento Básico HR del Código Técnico de la Edificación la redondea a 0,16.
El coeficiente α va de 0 (lo refleja todo) a 1 (lo absorbe todo) y cambia mucho de un material a otro, así que conviene usar los coeficientes medidos en laboratorio que publican fabricantes y catálogos técnicos.
Ejemplo ilustrativo, con valores hipotéticos: una sala de 10 × 8 × 3 m (240 m³) con 40 m² de absorción equivalente daría 0,161 × 240 / 40 ≈ 0,97 s. Con 20 m² más de absorción, bajaría a unos 0,64 s.
La fórmula de Sabine supone que el sonido se reparte de forma homogénea por el recinto; en salas muy absorbentes tiende a sobrestimar el resultado y se recurre a la fórmula de Eyring o a la simulación por ordenador. La comprobación final es la medición, normalizada en la norma ISO 3382-2. Como casi nunca hay 60 dB de margen sobre el ruido de fondo, se mide una caída parcial y se extrapola: de ahí los valores T20 y T30 de los informes, siempre por bandas de frecuencia.

Qué factores afectan al tiempo de reverberación
- Volumen: a igualdad de materiales, una sala más grande reverbera más tiempo.
- Materiales: hormigón, vidrio o piedra reflejan casi toda la energía; lanas minerales, textiles gruesos o paneles perforados absorben más. Ventanales y techos vistos alargan la cola si no se compensan, como ocurre en los espacios comerciales con techo visto.
- Geometría: paredes paralelas, proporciones cúbicas y superficies cóncavas generan ecos y concentraciones de energía que el RT60 no refleja por completo.
- Mobiliario y ocupación: butacas tapizadas, cortinas y público absorben sonido; una sala llena reverbera menos que vacía.
- Frecuencia: los absorbentes de poco espesor actúan en medios y agudos, pero apenas en graves. Cuando se da una sola cifra suele ser un promedio de bandas centrales; el CTE usa la media de 500, 1.000 y 2.000 Hz.
Valores de RT60 según el tipo de sala
Los valores de RT60 de referencia cambian con el uso del espacio. Donde existe un límite normativo en España se indica como tal; el resto son rangos de diseño habituales en la literatura técnica.
| Tipo de espacio | Objetivo acústico | RT60 orientativo | Por qué |
|---|---|---|---|
| Aula (hasta 350 m³) | Inteligibilidad de la palabra | Límite CTE: ≤ 0,7 s vacía y sin mobiliario; ≤ 0,5 s vacía con las butacas | El alumnado debe entender al docente incluso desde el fondo. |
| Sala de conferencias (hasta 350 m³) | Palabra, a menudo con refuerzo sonoro | Mismos límites CTE que el aula | Por encima de 350 m³, el CTE exige un estudio acústico específico. |
| Sala de reuniones y videoconferencia | Claridad para presentes y micrófonos | Sin límite en el CTE; valor bajo, del orden de un aula o inferior | El micrófono envía la reverberación a los participantes remotos. |
| Locutorio o estudio de radio | Voz limpia y controlada | Muy bajo, habitualmente 0,2–0,4 s | La sala no debe añadir cola a la voz grabada o emitida. |
| Estudio de grabación (sala de control) | Escucha precisa | Bajo; las recomendaciones lo ligan al volumen | Las decisiones de mezcla deben depender de la señal, no de la sala. |
| Auditorio o sala polivalente | Equilibrio entre palabra y música | En torno a 1,2–1,5 s ocupada | Debe admitir conferencias y conciertos. |
| Teatro | Según el género | Texto: próximo a las salas de palabra. Ópera: en torno a 1,2–1,5 s ocupado | La voz lírica y la orquesta admiten más reverberación que el texto hablado. |
| Sala de conciertos sinfónicos | Envolvente y continuidad musical | En torno a 1,8–2,0 s ocupada | La reverberación forma parte del sonido orquestal. |
| Iglesia o espacio de culto | Según liturgia y música | Sin cifra única: unos 2–3 s para órgano y coro; mucho menos si predomina la palabra o la música amplificada | Muchos templos históricos superan estas cifras y se resuelven con el sistema electroacústico. |
| Restaurante o comedor | Conversación cómoda | Límite CTE: ≤ 0,9 s vacío | Una cola larga acumula conversaciones y eleva el ruido general. |
Son cifras orientativas: dependen del volumen y del uso de la sala y se expresan para frecuencias medias. Los límites del CTE se refieren a salas vacías y los rangos técnicos, a salas ocupadas, así que no son directamente comparables; además, el Documento Básico HR excluye auditorios, teatros, salas de música y cines. La regla general es que la palabra pide una reverberación corta, para que cada sílaba llegue nítida antes de la siguiente, y la música admite más, porque enlaza las notas y da sensación de espacio. Por eso los espacios polivalentes son los más difíciles de resolver.

Qué ocurre cuando el RT60 es demasiado alto o demasiado bajo
Con un RT60 excesivo para el uso de la sala, la energía de cada sonido sigue presente cuando llega el siguiente. Las vocales, más largas y energéticas, tapan las consonantes, que son las que permiten distinguir las palabras: se oye, pero no se entiende bien. En un aula exige más esfuerzo al alumnado; en una sala de reuniones la gente acaba hablando más alto.
En megafonía, subir el volumen no lo arregla, porque excita todavía más la sala. Lo que funciona es aumentar la proporción de sonido directo con fuentes más cercanas o altavoces de directividad controlada, un reto habitual en la megafonía y alarma por voz en entornos muy reverberantes y en la sonorización de templos. Una sala viva también reduce el margen frente a la realimentación de los micrófonos, como se analizó en Instalia al tratar la reverberación y el acoplamiento.
En el extremo contrario, una sala excesivamente absorbente suena «seca»: el orador fuerza la voz, los músicos dejan de oírse con comodidad y la música pierde cuerpo. Sobretratar suele, además, absorber de más en medios y agudos sin controlar los graves. El objetivo no es quitar reverberación, sino ajustarla al uso del espacio.
Cómo controlar el tiempo de reverberación
Controlar el tiempo de reverberación de una sala pasa por añadir absorción equilibrada en frecuencia y bien distribuida: materiales porosos y paneles murales para medios y agudos, resonadores perforados o de membrana para los graves, techos acústicos, que suelen ser la mayor superficie disponible, y cortinas que permiten una acústica variable.
La ubicación importa tanto como la cantidad. En aulas y salas de conferencias, el CTE recomienda mantener reflectante la pared frontal, que proyecta la voz hacia el fondo, y tratar la pared trasera y el techo. En proyectos de cierta entidad, esa decisión corresponde a un estudio acústico con cálculo y medición final, antes y no después de elegir el sistema de sonido profesional.
RT60 e inteligibilidad del habla
La inteligibilidad del habla depende sobre todo del nivel de la voz frente al ruido de fondo, de la reverberación y, cuando hay refuerzo sonoro, del sistema electroacústico. Se cuantifica con índices como el STI (Speech Transmission Index), que puntúa de 0 a 1 la capacidad de una sala o un sistema para transmitir la voz sin degradarla y en el que la reverberación tiene un peso decisivo. Para el integrador, la consecuencia es directa: un recinto con el RT60 bien resuelto permite sistemas más sencillos, niveles más moderados y resultados más predecibles.
Preguntas frecuentes sobre RT60 y tiempo de reverberación
¿Qué significa RT60?
RT60 es la abreviatura de reverberation time a 60 dB: los segundos que tarda el nivel sonoro de un recinto en caer 60 dB desde que la fuente deja de sonar. Es el parámetro de referencia para describir la reverberación acústica de una sala y compararla con otras. Como varía con la frecuencia, los informes lo dan por bandas de octava o como una media de las frecuencias centrales.
¿Cuál es un buen tiempo de reverberación?
Depende del uso. Los espacios para la palabra necesitan valores bajos: el CTE limita las aulas a 0,7 s (vacías y sin mobiliario) y los restaurantes a 0,9 s, y un locutorio baja a 0,2–0,4 s. La música pide más: en torno a 1,2–1,5 s en un auditorio polivalente y a 1,8–2,0 s en una sala sinfónica, siempre ocupadas. No hay una cifra buena universal, sino la adecuada para el volumen de la sala y lo que ocurre en ella.
¿Cómo se mide el RT60?
Se excita la sala con ruido que se interrumpe de golpe o con una señal impulsiva, como un barrido senoidal o un disparo de salvas, y un micrófono de medida registra cómo decae el nivel. Como el ruido de fondo rara vez deja 60 dB de margen, se toma una caída parcial (de 5 a 25 dB para el T20 o de 5 a 35 dB para el T30) y se extrapola. La norma ISO 3382-2 fija el procedimiento, con varias posiciones de medida y por bandas de frecuencia.










