La coordinación del espectro se ha convertido en una de las decisiones más determinantes de cualquier proyecto de sonido, y los sistemas inalámbricos MIPRO están ordenados precisamente alrededor de esa idea. El fabricante taiwanés estructura su microfonía inalámbrica profesional en siete series ACT que combinan UHF digital, UHF analógico y bandas de 2,4 y 5 GHz, de manera que la elección no depende tanto del presupuesto como del entorno radioeléctrico en el que va a trabajar el equipo y del número de canales que deban convivir sin interferirse.
Esa distinción importa porque el fallo inalámbrico rara vez avisa. Una portadora ocupada, un lóbulo de antena mal orientado o una batería agotada se traducen en un corte en directo, delante del público o de la cámara. Para el integrador, la empresa de rental o el técnico que trabaja a diario con audio profesional, acertar con la familia adecuada es un asunto de fiabilidad operativa antes que de prestaciones sobre el papel.
Los sistemas inalámbricos MIPRO, ordenados en torno a tres decisiones
Por debajo de la nomenclatura, el catálogo de MIPRO plantea tres preguntas encadenadas. La primera es si el enlace debe ser digital o analógico. La segunda, si conviene trabajar en UHF —con planificación de frecuencias, pero con propagación y alcance favorables— o refugiarse en bandas de uso común. La tercera es cuántos canales tienen que funcionar a la vez y con qué margen de coordinación.
Las series ACT-800 y ACT-600 responden a la vía digital en UHF; las ACT-700, ACT-500 y ACT-300 cubren la analógica, de mayor a menor escala; y las ACT-5800 y ACT-2400 se desplazan a 5 GHz y 2,4 GHz respectivamente. Todas comparten la función ACT, la sincronización propietaria que transfiere la frecuencia del receptor al transmisor por infrarrojos y evita tener que teclear canales uno a uno durante el montaje.







Cuándo compensa el salto al UHF digital de banda ancha
La serie ACT-800 es la propuesta más alta del catálogo y está descrita por el fabricante como un sistema inalámbrico digital UHF para escenario y broadcast, con una recepción de banda ancha de 72 MHz. Ese ancho determina cuántos canales caben en una misma bolsa de espectro sin recurrir a receptores sintonizados en rangos distintos.
Los receptores ACT-818, ACT-828 y ACT-848 —de uno, dos y cuatro canales— permiten escalar la densidad sin cambiar de plataforma, y los transmisores de mano ACT-800H, de petaca ACT-800T y el plug-on TA-80 cubren voz, instrumento y micrófono de condensador. Con varios sistemas conviviendo, la sincronización ACT y la asignación automática de canales recortan buena parte del tiempo que absorbe la coordinación manual de frecuencias.

Es también el terreno donde el enlace inalámbrico deja de ser un accesorio y pasa a formar parte de la planificación técnica del proyecto. Número de canales, bandas asignadas y distribución de antenas son partidas que un equipo de producción anota en el rider técnico con el mismo detalle que el sistema de PA.
Diversidad digital y cifrado para aulas y salas de reunión
La serie ACT-600 traslada buena parte de la tecnología digital de la ACT-800 a un escalón intermedio. Trabaja con 48 MHz de recepción de banda ancha, diversidad digital y cifrado de 256 bits, tres características que encajan con lo que piden hoy los auditorios corporativos, las universidades y los centros de conferencias.
El cifrado no es un adorno en ese contexto. Un consejo de administración, un tribunal de tesis o una rueda de prensa emiten por radio contenido que no debería poder escucharse con un receptor genérico desde el pasillo, y la protección del enlace se ha convertido en un requisito recurrente en pliegos de integración audiovisual. La diversidad digital, por su parte, ataca el problema clásico de estos espacios: superficies metálicas, cristal y estructuras que generan reflexiones y desvanecimientos en trayectos cortos.

Por qué las series analógicas siguen teniendo sentido en instalación
Frente a la idea de que lo digital sustituye siempre a lo analógico, MIPRO mantiene tres familias UHF analógicas con recorridos distintos. La ACT-700 es la de mayor alcance, de banda ancha y con recepción true diversity, orientada a sonido en directo e instalaciones fijas de cierto tamaño, con receptores de dos canales (ACT-727) y de cuatro (ACT-747).
Un escalón por debajo, la ACT-500 cubre salas de espectáculos, lugares de culto y uso móvil, mientras que la ACT-300 es la entrada de gama para centros educativos, presentaciones y eventos pequeños. El argumento a favor de lo analógico aquí es doble: latencia inherentemente baja y una operativa que un usuario no técnico —un profesor, un responsable de sala— resuelve sin formación previa. En instalaciones con decenas de aulas, ese factor pesa más que cualquier especificación de conversión.
Qué se gana y qué se cede al trabajar en 2,4 y 5 GHz
Las series ACT-2400 y ACT-5800 abandonan el UHF para operar en bandas de uso común, un movimiento que simplifica la puesta en marcha porque evita la planificación de frecuencias asociada al espectro de radiodifusión. En España y en el resto de la Unión Europea, 2,4 GHz y 5 GHz son bandas de uso compartido que no requieren licencia individual, aunque sí están sujetas a límites de potencia y condiciones de uso fijados por la administración, y en tramos de 5 GHz a requisitos adicionales de selección dinámica de frecuencia.
La contrapartida es que se trata de espectro compartido con Wi-Fi y Bluetooth, algo que el propio fabricante señala como factor a valorar. La ACT-2400 se plantea para montajes sencillos en espacios reducidos y aplicaciones educativas e interiores, con receptores de uno, dos y cuatro canales. La ACT-5800 sube a 5 GHz, una banda menos congestionada, y encaja mejor en entornos con varias salas funcionando de forma independiente o con alta densidad de dispositivos radiantes alrededor.
El ecosistema que rodea al enlace de radio
El catálogo no se agota en transmisores y receptores. MIPRO desarrolla monitorización in-ear, sistemas de guía y locución para visitas, soluciones de conferencia con cable y sin cable, micrófonos de mano, diadema y medición, tecnología de antenas y altavoces portátiles con amplificación integrada. Muchos de esos bloques ya se han visto en proyectos de audio para turismo y eventos al aire libre, donde el enlace inalámbrico y la megafonía autónoma trabajan juntos.
Para una empresa de rental o un integrador esa continuidad tiene un valor concreto: antenas, distribuidores y accesorios comparten lógica con los receptores, y el parque técnico crece sin duplicar repuestos ni procedimientos. La ficha de cada familia está publicada en MIPRO España, con la documentación técnica en castellano.
Una gama que se elige por escenario, no por catálogo
El teatro con veinte canales simultáneos y la sala de formación con dos petacas no necesitan la misma tecnología, y forzar la primera solución sobre el segundo caso encarece el proyecto sin mejorar el resultado. Leídos así, los sistemas inalámbricos MIPRO funcionan como un mapa de escenarios: densidad de canales, condiciones de RF, perfil del usuario final y margen de intervención técnica en el día a día.
En el mercado español, la marca está representada y distribuida por AVIT VISION, que asume el soporte técnico y el asesoramiento de la gama dentro del canal profesional audiovisual.







