El largometraje documental Sell Your House se ha editado y etalonado íntegramente en DaVinci Resolve Studio con su equipo repartido entre dos extremos de Estados Unidos. Lo dirigió y rodó Eric Foss, con Brandon Pickering como codirector y editor, sobre unas 250 horas y cerca de 8 TB de material.
La posproducción de Sell Your House en DaVinci Resolve Studio se organizó alrededor de dos piezas que conviene no confundir: Foss trabajó desde Joshua Tree, en California, y Pickering desde Nueva York, cada uno con una copia local del material, mientras ambos compartían un único proyecto en Blackmagic Cloud.
El colorista Mac Fisken se integró después en el acabado. Las cifras y los detalles del proceso proceden de la documentación difundida por Blackmagic Design.
Ficha rápida de la posproducción
- Proyecto: Sell Your House
- Formato: largometraje documental
- Dirección y rodaje: Eric Foss
- Codirección y montaje: Brandon Pickering
- Etalonaje: Mac Fisken
- Material grabado: unas 250 horas
- Volumen de archivos: unos 8 TB
- Edición: Joshua Tree (California) y Nueva York
- Programa: DaVinci Resolve Studio
- Colaboración: Blackmagic Cloud
- Estado en julio de 2026: circuito de festivales
De pieza promocional a largometraje documental
El encargo inicial era un cortometraje promocional breve; la historia real apareció durante el rodaje.
«Esa idea comenzó a gestarse unos tres días después de iniciado el rodaje, cuando me di cuenta de cuál era la historia. […] ¿Podría su amistad sobrevivir a ese nivel de presión?», comentó Foss.
El punto de partida es la decisión de James Claeys, fundador de la marca de ropa The Local Boogeyman: vender su casa para financiar The Last Stop in Yuma County, escrita y dirigida por su mejor amigo, Francis Galluppi.
Durante los tres primeros meses Foss se ocupó de cámara, producción, sonido y una primera edición, con una técnica de seguimiento a una sola cámara. Las 250 horas resultantes eran inabordables en solitario.

Sell Your House en DaVinci Resolve Studio entre California y Nueva York
Pickering, colaborador habitual de Foss desde 2020, se ofreció a ayudar tras ver una publicación del proyecto en Instagram. La distancia pesó tanto como el presupuesto: había que montar un largometraje con sus dos responsables en costas opuestas.
La respuesta fue repartir el trabajo por bloques sobre un único proyecto compartido en Blackmagic Cloud. Hay precedentes de colaboración en la posproducción de otros documentales montados por equipos en países distintos, aunque aquí la fórmula condicionó desde el principio cómo se organizó el material.

Cómo organizar 8 TB sin subir todos los originales a la nube
Este es el punto que más se malinterpreta al hablar de edición en la nube. Foss no subió los 8 TB a Internet: duplicó el material en dos unidades, se quedó una y envió físicamente la otra a Pickering. Desde entonces ambos tenían acceso local al mismo contenido y trabajaban a velocidad de disco.
Lo que se compartió en línea fue el proyecto, no los originales. Las herramientas colaborativas de Blackmagic Cloud distinguen entre alojar la biblioteca de proyectos en un servidor y sincronizar los medios entre equipos: lo primero centraliza montajes y versiones; lo segundo es otra operación.
El modelo se relaciona con otros flujos de edición remota con Blackmagic Cloud, aunque aquí los montadores conservaron copias físicas locales. Según Foss, evitó el intercambio manual de archivos y resultó más asequible que un servidor compartido.
Una edición por módulos para ordenar 250 horas de grabación
Con ese volumen, la organización del montaje importa tanto como el criterio narrativo. Foss y Pickering trocearon la película en bloques de escenas a los que llamaron módulos.
«Dividimos la película en escenas que denominamos módulos. Brandon se encargaba de un módulo y yo de otro. Una vez que cada uno terminaba de editar sus respectivos módulos, los intercambiábamos y montábamos nuestras propias versiones de cada uno», señaló Foss.
Después llegaba la llamada telefónica para unificar ambas versiones. No es una función del programa, sino una decisión organizativa: comparar dos montajes de la misma secuencia obliga a justificar cada elección y detecta antes los pasajes flojos. El proyecto compartido pone el sustrato: una biblioteca única donde conviven ambas.
El reto de unificar cinco cámaras y numerosos formatos
«Teníamos diversas resoluciones y frecuencias de imagen, algo así como diez extensiones de archivo diferentes de cinco cámaras distintas, además de grabaciones de pantallas, animaciones, fotografías y muchos otros obstáculos», declaró Fisken.
Que todo eso conviva en una misma línea de tiempo es un problema de compatibilidad, hoy resuelto en buena medida para los formatos habituales, aunque ningún programa garantice cualquier archivo. La coherencia visual es otra cosa y no la resuelve el importador, sino el colorista.
Mac Fisken y el etalonaje de un documental multiformato
Fisken lleva más de una década etalonando proyectos de Foss y tiene un vínculo previo con esta historia: fue el director de fotografía de The Last Stop in Yuma County, la película sobre la que gira el documental.
Su método fue el habitual en proyectos de origen múltiple: corregir plano a plano hasta que cada imagen funcione sola y volver después sobre la escena para revisar la continuidad y ajustar los clips desviados. Ahí entraron la reducción de ruido, la nitidez y el escalado de las herramientas de etalonaje de DaVinci Resolve, recursos de apoyo y no una recuperación ilimitada de detalle.
El objetivo no era borrar la procedencia de las imágenes: un documental de seguimiento vive de esa textura irregular y el acabado debía unificar el conjunto sin volverlo uniforme.

Power Windows y seguimiento en planos cámara en mano
Una Power Window es una máscara dibujada sobre el plano que limita una corrección a la zona seleccionada: un rostro, un cielo, una pared. Aísla lo que la corrección primaria dejaría igualado.
Su utilidad depende del seguimiento: el tracker analiza el movimiento del plano y desplaza la ventana con el objeto elegido, algo determinante en un documental rodado casi todo cámara en mano. Combinada con selectores de color y correcciones secundarias, permite ajustes localizados sin retocar el plano entero.
La explosión del camión y la continuidad entre el día y el atardecer
La secuencia más exigente, según el colorista, es la explosión de un camión de combustible rodada durante un cambio de luz. El montaje alterna planos de pleno día con otros en penumbra, y ese salto amenazaba con sacar al espectador de la escena.
El trabajo consistió en llevar los planos hacia una lectura de atardecer coherente y sostenerla toda la secuencia, con ajustes localizados clip a clip. El resultado más satisfactorio, dice Fisken, es el que no se nota.
Edición y color sin abandonar el mismo proyecto
Foss y Fisken se traspasaron el archivo del proyecto en lugar de exportar listas de decisiones a otra aplicación. Al mantener edición y color dentro de DaVinci Resolve Studio, el equipo redujo los pasos de reconformado y el riesgo de perder cambios entre programas.
La conformación no desaparece —sigue habiendo que verificar metraje y versiones—, pero deja de ser una traducción entre formatos ajenos. Esa continuidad explica que estos flujos profesionales de producción audiovisual se hayan extendido en el cine independiente.
Blackmagic Design y la evolución de la posproducción distribuida
Blackmagic Design desarrolla DaVinci Resolve Studio —edición, etalonaje, efectos visuales y posproducción de audio en una aplicación— y Blackmagic Cloud, la capa de colaboración sobre la que se apoyan proyectos como este. No participa en la producción del documental: aporta las herramientas, terreno donde acumula más casos de producción y posproducción con Blackmagic Design.
Para una productora independiente, la lectura útil está en la organización. La nube no elimina el almacenamiento local: aquí centralizó el proyecto mientras los originales viajaban en disco. Un proyecto compartido exige además medios ordenados —misma estructura de carpetas, nomenclatura común— y comunicación constante.
Pickering ha llegado a afirmar que duda de que la película existiera con otro programa, una valoración del equipo más que una comparación contrastada. Sell Your House recorre ahora el circuito de festivales tras su paso por Dances With Films.









